Hace poco, en el programa de Leo Zuckerman, escuché hablar a Fernando Landeros, presidente de la Fundación Teletón México, quien capturó mi atención fácilmente. Fernando platicaba cómo y por qué decidió fundar el Teletón. Viniendo de una familia muy religiosa, su madre le inculcó desde pequeño un espíritu de servicio y ayuda a los enfermos. Su madre fue voluntaria durante muchos años en hospitales para enfermos mentales, él siempre apoyó a los niños con parálisis cerebral. Siendo adolescente viajó a Chile para ingresar al Seminario y servir ahí a Dios y a los demás. Pero antes de cumplir el año el sacerdote a cargo lo llamó para preguntarle: “Fernando, ¿eres feliz aquí?”, a lo que él respondío que sí, que servir a Dios le hacía feliz. Pero el sacerdote insistió: “Te pregunté si eres feliz aquí o serías más feliz afuera”, Fernando respondió de la misma manera. El sacerdote levantó el tono de voz y le dijo: “Te pregunté si eres feliz aquí o si piensas que podrías ser más feliz allá afuera”. Fernando se quedó pensativo un momento y finalmente respondió: “Creo que sería más feliz afuera”. El sacerdote sonrió y le dijo: “Toma tus cosas y vuelve a casa que a Dios podemos servirle en todas partes”.