¡Gracias mamá, mil gracias por todo!
Después de ganar por primera vez el Torneo de Wimbledon en 2013, el británico Andy Murray corrió a abrazar a su madre, quien no cabía de felicidad por el triunfo de su hijo. Murray siempre agradece a su mamá después de un partido. De la misma manera que nosotros buscamos a nuestra mamá cuando queremos compartir nuestra felicidad e incluso nuestras preocupaciones y tristezas. Y mamá, siempre está ahí.
